FUI (interfaz de usuario ficticia) es la disciplina de los gráficos en pantalla nacida en los departamentos de cine y efectos visuales, donde los diseñadores construyen las pantallas de cabina, los visores tácticos y las consolas de mando que nunca tienen que funcionar de verdad: solo deben convencerte, en una fracción de segundo, de que podrían hacerlo. Pioneros como Mark Coleran y estudios como Territory Studio lo convirtieron en un lenguaje visual disciplinado: finas líneas vectoriales luminosas sobre un campo negro como el vacío, diales circulares que sugieren telemetría, cuadrículas de escaneo que sugieren un radar y microcifras que sugieren un universo de datos justo fuera del encuadre.
Lo que distingue a FUI del diseño convencional de paneles de control es su entrega total a la ilusión de profundidad y de instrumentación: cada arco, marca de graduación y lectura está ahí para transmitirte movimiento y tensión, no para que la leas. Desde entonces, ha escapado de la pantalla y se ha convertido en un código visual abreviado presente en las capas superpuestas de los videojuegos, los gráficos de retransmisiones de deportes electrónicos y las interfaces de producto que quieren tomar prestada la sensación de mando y control de una nave espacial.