Vans Checkerboard es el patrón que los chicos dibujaban en sus propias zapatillas sin cordones antes de que Vans lo imprimiera: una cuadrícula dura en blanco y negro, agarre de suela waffle y la confianza directa de la cultura del skate del sur de California. Nacido en una tienda de goma de Anaheim en 1966 y grabado en la memoria popular al llegar a los parques de skate y a la pantalla a principios de los ochenta, el tablero de ajedrez es todo el lenguaje visual. Todo se apoya en esa cuadrícula: tipografía de exhibición pesada y condensada, sombras de pegatina desplazadas con fuerza y contornos gruesos como una serigrafía que no terminó de registrar. Sin degradados ni suavidad, un único toque de rojo Vans y nada más. Fuera de lo convencional, directo desde el bordillo.