La identidad de PlayStation de 1994 congeló un gesto en la historia del videojuego: consola de plástico gris, cuatro colores saturados —triángulo verde, círculo rojo, cruz azul y cuadrado rosa— y Helvetica compacta. Sony rechazó la fanfarronería animada de sus rivales; lanzó una herramienta fotografiada como equipo industrial y vendida como electrónica de consumo.
Treinta años después, el sistema sigue pareciendo seguro, popular e inequívocamente diseñado. El logotipo de cuatro símbolos es un globo sin palabras, pictográfico y disciplinado por tono, y el chasis gris demuestra seriedad. Lo demás es contención: espaciado estrecho, superficies oscuras y color como puntuación, no decoración.