La ciruela en tinta —墨梅— es una tradición letrada de la dinastía Song: flores dibujadas estrictamente en tinta monocroma, cuyos pétalos nunca se colorean sino que se reservan como seda desnuda entre contornos finos, mientras las ramas usan aguadas graduadas en los «cinco tonos de tinta». Los rollos supervivientes envejecieron hasta un tostado cálido manchado de té, nunca blanco. Este sistema reconstruye esa contención: una rama diagonal, vasto fondo vacío, divisores finos y columna caligráfica de colofón. El espacio pesa tanto como la marca. Nada grita; todo respira.