La Secesión de Viena fusionó la opulencia del pan de oro bizantino con el modernismo de fin de siglo. Fundada en 1897 por Klimt y diecinueve artistas disidentes, declaró «A cada época su arte; al arte, su libertad» y lo demostró con pinturas saturadas como joyas envueltas en oro real.
Este sistema captura aquel maximalismo dorado con fondos verde azulado y cobalto, ornamento de oro cálido, espirales y formas vesica, y letras de época con contraste generoso.