El lenguaje de Strava parte de una convicción: los datos son el trofeo. Un naranja saturado atraviesa una interfaz monocroma de texto oscuro, superficies blancas y tarjetas grises. Los numerales tabulares se alinean para que tus parciales, vatios y desnivel se lean con claridad durante o después del esfuerzo.
Cada pantalla se organiza con métricas, gráficas de ritmo y rutas sobre mapas; la línea naranja brillante sobre una base apagada es su imagen más reconocible. Sin gradientes, decoración ni pasteles de estilo de vida. Solo cifras, mapas y un color inconfundible, visible en un móvil mojado de sudor al amanecer.