El batik de Sri Lanka es el tejido de reserva con cera en su forma más táctil: campos de tintes naturales superpuestos, líneas de reserva trazadas con cera caliente y ese craquelado arácneo que solo produce la cera. Elefantes, pavos reales y flores de loto se repiten en paneles simétricos dispuestos en bandas sobre un fondo de índigo profundo, mientras el azafrán y el granate resplandecen contra el tinte.
Este sistema lleva esa tela a la pantalla —no un vector impecable—: fondos de índigo, campos recorridos por vetas de craquelado, luces de algodón sin teñir y ribetes de líneas de reserva que enmarcan cada bloque como un borde textil.