Los platos reales de caza sasánidas son fuentes de plata trabajada a martillo que contienen una sola escena en relieve: el rey a caballo atravesando con una lanza a un león o un carnero, con la figura dorada en oro cálido sobre un fondo de plata lisa y fría, y definida con niel negro. Este sistema reconstruye ese objeto como una interfaz: un relieve narrativo circular sobre un campo de plata profunda y deslustrada, nunca blanco. Todo se dispone concéntricamente alrededor del medallón, como lo cinceló el artesano. La plata fría funciona como fondo; el oro amalgamado señala el acto real; el niel traza el contorno. El resultado es regio, silencioso y metálico: un objeto de propaganda de hace 1.600 años convertido en lenguaje de diseño.