Sapporo 1972 fueron los primeros Juegos Olímpicos de Invierno de Japón y su identidad visual prolongó el programa modernista sistemático que Yusaku Kamekura creó para Tokio 1964: un copo de nieve apilado, el disco rojo Hinomaru y los anillos olímpicos sobre una retícula estricta. Como Juegos de Invierno, se inclinó hacia el frío: un campo de nieve azul glaciar profundo, tonos de hielo pálido y blanco nieve, con el rojo reservado para la única marca solar distintiva.
Este sistema interpreta aquel linaje como un modernismo helado y nítido. Geometría de copo de nieve séxtuple, anillos cristalinos concéntricos y letra grotesca limpia reposan sobre un fondo azul frío con abundante espacio blanco. Sin calidez ni escarcha kitsch: solo estructura disciplinada de influencia suiza plasmada en la paleta de la nieve y el hielo.