Las *roças* de São Tomé fueron en otro tiempo el motor del suministro mundial de cacao: inmensos complejos de plantación con *casarões* rosa óxido, terrazas de secado de terracota y vías de hierro que atravesaban la selva ecuatorial. Tras la independencia de 1975, estas haciendas cayeron en una decadencia magnífica. Este sistema de diseño captura esa paleta específica de ruina tropical: rosa encalado que se desvanece bajo la lluvia monzónica, marrón de grano de cacao que se oscurece en la sombra y destellos de azul de azulejo portugués que sobreviven en los muros de las capillas. Es arquitectura colonial disolviéndose de nuevo en el verde.