Oscilloscope Trace toma el lenguaje visual del banco de laboratorio norteamericano de mediados de siglo: una forma de onda verde ardiente sobre pantalla de fósforo negro muerto, leída a través de una retícula grabada en vidrio. Es la estética de la propia medición: calibrada, cuadriculada e iluminada.
Basado en instrumentos Tektronix y Hewlett-Packard, el sistema combina un trazo verde P31 luminoso con superficies casi negras, lecturas monoespaciadas y de siete segmentos y la retícula rectangular constante de un CRT. Cada elemento se lee como una señal capturada.