El bordado tenango otomí es la tela de punto de cadeneta saturada como un arcoíris del pueblo hñähñu de Hidalgo, México. Ciervos, jaguares, aves y flores —todos del mismo tamaño y flotando sin horizonte sobre algodón blanco— forman una cosmología donde cada ser tiene el mismo peso.
Nacido de pinturas rupestres precolombinas y del arte sobre corteza de amate, el tenango moderno surgió en la década de 1960, cuando las mujeres de Tenango convirtieron motivos antiguos en tejidos bordados para el comercio. Hoy, un tenango se lee como un tapiz plano de vidas igualmente importantes, cosido en rosa intenso, amarillo sol y verde ácido sobre un atrevido fondo azul o blanco.