El Códice de Dresde es uno de los cuatro manuscritos mayas precolombinos que sobreviven: un acordeón de 39 páginas de papel de corteza y estuco, pintado hacia 1200 por sacerdotes escribas yucatecos para cartografiar ciclos de Venus, predicciones de eclipses y ceremonias rituales. El sistema visual es severo y exacto: fondo crema de papel de corteza, glifos pintados a mano en rojo hierro intenso y negro carbón, registros narrativos horizontales, deidades de perfil y un sistema numérico de barras y puntos.
Este lenguaje de diseño lleva esa disciplina tricroma a la pantalla. Superficie crema, ornamento rojo y negro, bandas de registro horizontales, mayúsculas romanas lapidarias para encabezados y serifa Garamond para el cuerpo, todo tratado con la gravedad cultural que merecen estos textos astronómicos sagrados.