Purist White de Le Corbusier concibe la arquitectura como un argumento blanco y preciso. Villa Savoye (Poissy, 1928–31) fija la gramática: una caja blanca y limpia elevada sobre pilotis, envuelta por una ventana corrida horizontal y coronada por un jardín en la cubierta. El revoco blanco es el lienzo; el dramatismo vive en los cinco puntos, la rampa y el raro golpe de color primario purista contra tanta luz.
Este sistema destila esa máquina de habitar en un lenguaje digital: fondos de blanco revocado y frío, negro pizarra estructural, una retícula ortogonal con franjas de ventanas corridas y ritmo de pilotis, y planos lisos de luz y sombra. Los colores primarios siguen siendo escasos. Es racional, geométrico y antidecorativo por convicción.