Death Note está dibujado en el registro más frío del manga de mediados de los años dos mil: tinta blanca como hueso sobre vacíos casi negros, sombra tramada, cartelas en letra gótica y la tenue pauta azul de un cuaderno como única retícula. El único acontecimiento cromático es el rojo: una manzana, una gota, un nombre tachado; se usa como puntuación, nunca como relleno. El ambiente es judicial y monstruoso: el escritorio de un adolescente iluminado como una sala de juicio. Este sistema toma una página rayada bajo un foco como ley de composición: tinta densa donde importa y vacío frío en todas partes. Una página limpia y una pluma negra son las cosas más peligrosas del mundo.