El cubismo checo es el único movimiento que llevó el facetado cubista fuera del lienzo hacia objetos tridimensionales: cerámica, mobiliario y arquitectura. Entre 1910 y 1914, los diseñadores praguenses Josef Gočár y Pavel Janák, trabajando a través de la cooperativa Artěl, tallaron planos prismáticos cristalinos en roble ebonizado y cerámica esmaltada en ocre y sombra tostada.
Este sistema de diseño interpreta ese legado en un registro más oscuro y auténtico: un fondo profundo de roble ebonizado, primarios en esmalte ocre, acentos en zigzag chevron, y una geometría angular tallada como una gema que transmite el tacto del esmalte y la profundidad del material.