La ilustración botánica colombiana es la mejor tradición de acuarela científica de América. Entre 1783 y 1816, la Real Expedición Botánica de José Celestino Mutis en Mariquita formó un taller de pintores indígenas y mestizos que produjo casi siete mil láminas de orquídeas andinas, palmas, frailejones, Cinchona y Heliconia, cada una representada con pigmento translúcido sobre papel de trapo crema.
La estética es observación exhaustiva sobre una página vacía: una única flor protagonista sobredimensionada, nervaduras precisas en cada hoja, sistema de raíces dibujado con cuidado anatómico y etiquetas en español, latín y lenguas indígenas. No dice nada que no diga el propio espécimen.