En 1965, Alexander Girard acabó con el avión anodino. La flota de Braniff fue repintada en colores sólidos de caramelo —naranja, turquesa, ocre y lavanda—, un tono saturado por fuselaje, sin cromo ni crema. Este sistema mantiene esa convicción: el color no es decoración superpuesta a un fondo neutro, el color ES el fondo. Bloques planos, la marca geométrica «BI» y letra sans serif limpia hacen el resto.