En 1972, David Bowie inventó a Ziggy Stardust —un mesías alienígena del rock procedente de Marte— y con él la gramática visual del glam rock. La portada de Aladdin Sane de 1973, obra de Brian Duffy y Celia Philo, con un rayo rojo y azul eléctrico que cruza el rostro crema pálido de Bowie, se convirtió en su imagen canónica y una de las fotografías más reconocibles del siglo XX.
La estética es saturada, teatral y andrógina: piel crema contra fondo negro profundo, un rayo de bordes duros como ornamento y firma, y la fotografía de escenario con flash de Mick Rock. Trata la música pop como drama de vestuario y el diseño como escenario para actuar.