El arte bengalí de rickshaw es la ilustración popular más accesible del sur de Asia: pintores sin formación trabajan en estrechos puestos de Howrah y pintan a mano cada tablero trasero con Durga matando a Mahishasura, un pavo real sobre una heroína de Bollywood, un tigre en bosque saturado o un verso de Tagore en bengalí fluido. El vocabulario desciende de los rollos patua de Kalighat y los grabados de Battala, filtrados por el arte de calendarios con dioses.
Cada panel es esmalte sintético barato sobre madera contrachapada y se termina en un día. El bermellón y la cúrcuma forman el acorde fundamental; gruesos contornos negros de pincel —sello de Kalighat— envuelven cada forma. El principio: un tablero trasero es un pequeño templo, así que píntalo como tal, aunque solo lo vea quien viaja detrás.