Wabi-sabi es una filosofía estética japonesa enraizada en el budismo zen y la ceremonia del té del siglo XVI. Encuentra belleza en imperfección, transitoriedad e incompletitud: madera erosionada antes que laca, asimetría antes que equilibrio, silencio antes que ruido.
Traducido a interfaz, se vuelve tonos tierra apagados, espacio negativo abundante —ma, 間—, superficies de textura manual y contención deliberada. Cada elemento respira; nada compite por atención.