TIME Magazine enmarca el periodismo estadounidense dentro de un rectángulo rojo desde 1927. Un solo retrato, una cabecera audaz y ese borde inconfundible anuncian que el tema importa, respaldado por un siglo de información.
El vocabulario es limpio como un periódico: rojo, negro y blanco, nada más. Titulares clásicos aportan autoridad; el aire generoso y las columnas sostienen la lectura. Sin ornamento ni suavidad, solo el peso del registro.