El sistema turístico de los Alpes de Graubünden condensa un siglo de disciplina tipográfica suiza en una estética tan precisa como un horario ferroviario. Superficies blanco glaciar, un solo verde pino tomado de los alerces y rojo de bandera usado con contención nacional: nunca como adorno, solo cuando la marca lo merece.
Cada elemento respira la lógica reticular de Müller-Brockmann: titulares a la izquierda, espacio blanco como material compositivo y letras apretadas que evocan un letrero de teleférico en Corvatsch durante una mañana de febrero.