En 1970, Unimark International entregó a la Autoridad de Tránsito de la Ciudad de Nueva York una fina carpeta negra que sobreviviría a cada vagón de metro de su época: el Manual de Normas Gráficas. Massimo Vignelli y Bob Noorda redujeron el caos de un siglo de señales enfrentadas a un único sistema disciplinado: Helvetica blanca sobre esmalte negro, discos de ruta codificados por color brillante, flechas direccionales y una retícula base que nunca se dobla. Este tema es ese manual convertido en interfaz: racionalista, legible y libre de ornamento.