Stray (2022) te sumerge en un barrio marginal ciberpunk sin sol, inspirado en Kowloon Walled City: las paredes polvorientas de los callejones están bañadas en neón ámbar cálido y rosa anaranjado, mientras el resplandor de los letreros turquesa se refleja en las calles mojadas y cubiertas de basura. Aquí no hay luz del día, solo neón.
Este sistema traslada ese mundo a la interfaz: un fondo marrón oscuro iluminado por lámparas de sodio, el neón ámbar cálido como color principal, el rosa intenso y el rojo como brillos de apoyo, y un único acento turquesa frío: denso, mugriento, dispuesto en capas y nunca limpio.