Starbucks condensó cincuenta años de cultura del café en una sirena de dos colas sobre verde bosque. El rediseño de 2011 eliminó el nombre y dejó respirar el medallón sobre vasos de papel crema, menús de pizarra y fundas estacionales estampadas. Cada punto de contacto expresa el «tercer lugar» de Howard Schultz: más cálido que la oficina y más intencional que el hogar.
Este sistema traduce esa hospitalidad mediante verde profundo para las acciones principales, crema de vaso de papel y oro contenido en los momentos especiales. La voz cotidiana permanece clara y reserva la energía de pizarra para los titulares.