Soyuzmultfilm, el gran estudio soviético de animación, pintó sus mundos con gouache: suaves, mates y cálidos. Desde Cheburashka hasta Nu, Pogodi!, cada fotograma flotaba sobre un campo de ámbar y ocre saturado, en lugar de papel blanco, acompañado de un naranja amable, verde oliva y títulos cirílicos de formas redondeadas.
Este sistema de diseño te lleva esa calidez de cuento a un formato digital: un fondo de ámbar pintado a mano, colores pastel mates y una tipografía redondeada y cercana; nunca fría, nunca plana, nunca deslavada.