Las monografías norteamericanas sobre elasmobranquios de mediados del siglo XX documentaban las mandíbulas de los tiburones y las placas de reemplazo dental como especímenes limpiados y blanqueados: hileras serradas de dientes de un blanco óseo y una fina textura de dentículos dérmicos, fotografiadas sobre una superficie de estudio de pizarra oscura. El tono es forense y estrictamente en escala de grises.
Este sistema de diseño destila esa disciplina de espécimen museístico: fondos de pizarra fría, tonos marfil de la dentición, marcos de líneas finísimas, números de lámina y barras de escala milimétrica. El único «color» es el contraste entre los dientes serrados de blanco óseo y la fría pizarra de estudio que queda detrás.