El puntillismo de Georges Seurat fue el momento en que la pintura intentó convertirse en física. Cada pincelada suelta de los impresionistas se redujo a una matriz deliberada de puntos de color del mismo tamaño, calculada para que el ojo del público realice la mezcla óptica a cierta distancia.
El resultado es un campo monumental de millones de puntos —verde primavera junto a rosa magenta, lila junto a crema dorado—, con figuras plasmadas como siluetas nítidas de perfil contra el campo punteado. Metódico, matemático, teórico. La tarde de domingo parece congelada y atemporal, no espontánea.
Más sobre el estilo Seurat — Grande Jatte Pointillism (English)