Sesame Street es el programa infantil diseñado con mayor rigor de la historia: cada color, forma de letra y silueta de personaje se probó con psicólogos del desarrollo infantil antes de llegar a la pantalla. El resultado es un lenguaje visual de primarios saturados de televisión, gruesos contornos negros y superficies con textura de fieltro que dice «aprender es luminoso, amable y artesanal».
El amarillo de Big Bird y el azul de Cookie Monster anclan la paleta, con el rojo de Elmo como tercera voz juguetona. La tipografía es redondeada y gruesa, la geometría tiene formas orgánicas e imperfectas y cada superficie conserva la calidez del taller de marionetas de Henson: nunca pulida ni minimalista, siempre acogedora.