Richard Meier construyó su carrera sobre un solo color sin concesiones: el blanco. No un marfil cálido, sino un campo frío y luminoso que solo se revela mediante gradaciones gris plateadas y sombras proyectadas. Los paneles de acero esmaltado en porcelana, articulados sobre una estricta retícula cuadrada de finas líneas de montantes, reciben la luz rasante y se dividen entre planos iluminados y sombra gris azulada.
Desde las Smith and Douglas Houses hasta el High Museum y el Getty Center, la disciplina no vacila: grandes superficies blancas y planas, retículas afiladas y finísimas, el ritmo del vidrio y los brise-soleil, y abundante espacio negativo. Aquí la blancura es un acto estructural, no un acabado.
Más sobre el estilo Richard Meier White Architecture (English)