Red Bull es la bebida energética que se convirtió en un imperio mediático. La identidad visual se construye con colores corporativos azul marino profundo y plata, tipografía condensada en mayúsculas y fotografías de deportes extremos en las que personas hacen cosas imposibles: el salto estratosférico de Baumgartner, la decoración de F1, el salto de acantilado.
La paleta es prémium y oscura: azul marino Red Bull como fondo de la lata, plata metálica y un amarillo de toro embistiendo que señala energía. La geometría se inclina hacia lo diagonal y anguloso —cortes, chevrones, encuadres sesgados—, un lenguaje de diseño que afirma que *el límite no existe*.