El regulador de precisión es el reloj con el que se ajustaban otros relojes: una caja larga accionada por pesas en caoba oscura pulida a la francesa, con esfera de esmalte marfil envejecido, nítidos números romanos negros y péndulo oscilante con lenteja de latón. Construido como patrón horario de observatorio, es sobrio, exacto y rico en materia.
Este sistema lleva esa autoridad a la página. La madera marrón rojiza de la caja es el fondo, el latón el ornamento y el esmalte marfil se reserva para la esfera, única superficie clara de lectura. La composición es vertical, simétrica y clásica: cada elemento se gana su lugar como cada rueda del mecanismo.