En 1972 Massimo Vignelli y Unimark International redibujaron el metro de New York City como un diagrama puro: cada línea en un color plano y saturado, cada ángulo fijado a 45° o 90°, y cada estación como un punto redondo sobre una estricta cuadrícula negra. Trata la ciudad como una placa de circuito abstracta, no como un mapa literal.
Este sistema destila ese hito del diseño de información —un campo negro sólido, colores de líneas troncales verificados con la reedición de MTA de 2012, trazos de grosor uniforme y etiquetas blancas en Helvetica— en un lenguaje de diseño digital de claridad, alineación y planitud sin concesiones.