A lo largo del Nilo, cerca de Aswan, los habitantes de las aldeas nubias encalan sus casas de adobe con cúpulas y bóvedas en cian cielo y turquesa intensos, perfilan los vanos en azul cobalto y salpican las paredes con símbolos folclóricos blancos: camellos, palmeras y franjas geométricas. La pared misma es el fondo: luminosa, amable, pintada a mano, nunca oscura ni crema. Las puertas color azafrán, las escaleras de terracota y los remates rojo ladrillo aportan contrapuntos cálidos.