No Man's Sky se construyó alrededor de una sola sensación: haber entrado en la portada de un viejo libro de ciencia ficción. El director Sean Murray la convirtió en norte explícito del estudio y el director artístico Grant Duncan pintó el universo con color de pulpa: un sol cálido ardiendo sobre un vacío índigo infinito y cielos aerografiados del naranja al rosa y el violeta.
El lenguaje visual tiene espíritu deliberadamente analógico aunque se renderice en tiempo real: horizontes de degradado suave, motivos circulares de planetas y soles y marcas finas sans serif geométricas. Nada es gris plano. Cada superficie reposa sobre color rico y saturado, como una novela de Chris Foss o Peter Elson de los setenta sin un margen blanco a la vista.