El movimiento New Romantic nació en el Blitz Club de Steve Strange en Covent Garden, Londres, donde una implacable política de entrada los martes exigía vestuario teatral por encima de lo cool. Los clientes llegaban con volantes piratas, esmóquines de Weimar y maquillaje de la etapa berlinesa de Bowie; la estética que salió de aquel sótano transformó el pop británico durante media década: Fade to Grey de Visage, Journeys to Glory de Spandau Ballet y Kings of the Wild Frontier de Adam and the Ants.
Este sistema captura el ADN visual del Blitz: fondos oscuros de terciopelo iluminados por un único flash duro, serifas con galón dorado como portada de álbum en relieve, acentos joya rubí y zafiro y la convicción maximalista de que la contención es otra palabra para cobardía.