El riad marroquí es la casa de Fez y Marrakech orientada hacia un patio interior: un santuario fresco centrado en el agua y apartado de la calle, con muros revestidos de mosaico zellige cortado a mano, cedro tallado y tadelakt de tierra roja. Este sistema toma su paleta de esos muros: azul Majorelle sobre un fondo verde azulado zellige intenso, calentado por ocre de Marrakech e iluminado por crema de yeso tallado.
El lenguaje visual es geométrico y recargado: teselado de estrellas, arcos de herradura y estricta simetría bilateral de patio. Marcellus lleva los encabezados latinos, mientras Noto Naskh Arabic y Amiri expresan el registro patrimonial magrebí. El ornamento es estructural, nunca relleno decorativo.