La identidad visual de Monster Energy es uno de los sistemas de marca más agresivamente constantes del siglo XXI: fondo negro mate, tres arañazos verde neón que forman una M angular, letra gótica de esténcil y ningún borde suave. Lanzada en 2002 por Hansen Natural en Corona, California, la lata se convirtió en distintivo subcultural del motocross, BMX, skate, NASCAR y deportes electrónicos.
El lenguaje de diseño dice radiación, no refresco. Todo es negro; el verde es una interrupción violenta, una garra que rasga la superficie. La tipografía es comprimida, en mayúsculas y cortada con esténcil. Aquí no hay amabilidad, solo impacto.