Día de los Muertos es la celebración mexicana de los antepasados fallecidos los días 1 y 2 de noviembre, vestida de naranja cempasúchil, papel picado magenta, cobalto y esmeralda sobre un cielo nocturno morado intenso. El código visual —esqueletos de Catrina, calaveras de azúcar y ofrendas a la luz de las velas— fue forjado por los grabados de José Guadalupe Posada de 1910 y convertido por Rivera y Kahlo en lenguaje nacional mexicano.
Es una tradición popular cálida, celebratoria y sagrada, no terror de Halloween. El color festivo saturado reposa sobre el crema de las calaveras, enmarcado por banderines recortados a mano. La tipografía serif respeta la gravedad cultural; las gruesas letras de exhibición evocan carteles de fiestas callejeras y la caligrafía porta el gesto manual de las etiquetas de ofrenda.