Metabolism fue el movimiento arquitectónico japonés que propuso las ciudades como organismos vivos: troncos de megaestructuras permanentes que sostienen células capsulares intercambiables capaces de crecer, desprenderse y regenerarse. Lanzado en la World Design Conference de Tokio de 1960, el lenguaje visual del grupo se arraiga en el dibujo técnico: proyecciones axonométricas, diagramas de sección y retículas modulares plasmadas con tinta azul de plano sobre papel de dibujo.
Este sistema de diseño captura esa precisión de mesa de delineante: fondos de plano azul, acentos rojo cápsula, etiquetas de anotación monoespaciadas y geometrías sin redondeos que tratan cada superficie como un diagrama arquitectónico a la espera de construirse.