El suprematismo es la reducción más radical del arte de comienzos del siglo XX: formas geométricas puras —cuadrado, círculo y cruz— sobre fondos blancos que declaran terminada la pintura representativa. El Cuadrado negro de Malevich, colgado en el rincón de los iconos de la exposición 0.10 de 1915, anunció un nuevo absoluto.
La paleta es doctrinalmente severa: negro, rojo cadmio, amarillo, azul cobalto y blanco. Sin ornamento, narración ni ilusión de profundidad; solo la supremacía del sentimiento puro mediante la geometría.