La Leica M de pintura negra es una cámara acabada con un esmalte negro mate intenso, aplicado directamente sobre latón desnudo. La valoras porque, con los años de uso, la laca se desgasta en las esquinas y los bordes hasta dejar al descubierto el latón dorado y cálido que hay debajo, mientras los grabados LEICA y ERNST LEITZ WETZLAR conservan su nitidez gracias al relleno de esmalte blanco.
Este sistema traduce ese objeto al lenguaje de una interfaz: un fondo negro azabache, latón expuesto solo en los bordes desgastados como brillo distintivo, rótulos grabados en blanco y el punto rojo de Leica reservado como un único acento preciso, nunca como relleno.