El metro de Almaty estuvo veintitrés años en construcción antes de que su primer tren circulara en 2011. Lo que se inauguró no fue un simple servicio de transporte, sino un programa encargado expresamente: cada estación recibió su propio color, su propia iluminación, su propio ornamento. Baikonur se lee como el interior de una nave espacial en azul y blanco; Rayimbek Batyr se despliega en dorado; Zhibek Zholy exhibe cuatro paneles de mosaico cerámico dedicados a la Ruta de la Seda.
Este sistema toma ese vocabulario al pie de la letra. El granito oscuro pulido es la página. El turquesa kök y el dorado de la bandera llevan la línea de ornamento. El travertino y el mármol beige-marrón aparecen como medallones incrustados y filetes finos: piedra de acento, nunca el fondo. La geometría es espiral koshkar-muyiz, greca corrida, arco de bóveda de cañón.