La Nueva Ola iraní (1969–1979) produjo carteles cinematográficos de gran formato, a menudo pintados a mano, realizados con presupuestos reducidos y en jornadas de un solo día. Su lenguaje visual es una fotografía granulada en duotono de ocre y naranja quemado sobre un campo de sepia oscuro, cubierta con una rotulación persa nasta'liq, austera y contundente.
Este sistema destila ese estado de ánimo —melancólico, cinematográfico, el Teherán anterior a la revolución— en una interfaz oscura, quemada y cargada de grano, donde un único acento luminoso atraviesa el sepia.