Holstein-Friesian es la vaca blanca y negra en la que se inspira cada envase de leche fresca. Su pelaje es de un blanco lechoso y frío, quebrado por manchas negras irregulares de bordes nítidos: nunca suaves, nunca fundidas. Este sistema traslada literalmente esa piel al diseño: una firma de negro pío profundo, formas de manchas con bordes duros y un fondo de leche fresca deliberadamente alejado del blanco muerto. Una línea roja y blanca recesiva aporta el único acento.