Antes del petróleo, la economía del golfo Arábigo se movía gracias a las perlas. Baréin concentraba la mayor parte del comercio perlero del Golfo y Kuwait era un puerto destacado antes de la década de 1930; cada temporada, sus dhows regresaban cargados de ostras arrancadas del lecho marino por buceadores de perlas a pulmón libre. Este comercio dejó una cultura visual de etiquetas y carteles curtidos por el tiempo: aguas de un verde azulado profundo, siluetas de dhows, luminosidad de blanco perla y sellos comerciales bilingües en árabe e inglés.
Este sistema de diseño destila aquella tradición de etiquetas del comercio marítimo: fondos verde azulado marino, iridiscencia de nácar, bordes dentados de sello y versalitas latinas de aspecto grabado junto a la fluidez de la escritura árabe Naskh y ruq'ah.