Game of Thrones representa una lucha de poder que abarca todo un continente en metal forjado en frío: una base de gris cañón cepillado, emblemas de las casas acuñados a golpe y mayúsculas romanas cinceladas como si se extrajeran de la piedra. El calor solo llega de las brasas del fuego de dragón que se filtran entre el frío y del pálido hielo glaciar que avanza hacia el sur junto a los muertos. Es un mapa de campaña sellado con cera: acero martillado, blasones en relieve, brasas y escarcha enfrentadas en los márgenes. Se acerca el invierno, y el trono es un millar de hojas que cortarán a quien se siente con demasiada comodidad.