Una epopeya fantástica de 1987 representada mediante dos lenguajes visuales que chocan entre sí. Por un lado, los cristales de acuarela de trazo arácnido de Yoshitaka Amano: figuras plateadas que se disuelven en el espacio vacío sobre un papel de platino frío, salpicado de escasas láminas de oro. Por otro, la ventana de comandos azul biselada de un juego de rol de consola temprana: paneles azul marino profundo, finos biseles blancos, esquinas duras y un cursor triangular que parpadea junto a una lista.
La página es la galería plateada de Amano, con esas ventanas de comandos flotando encima como pantallas de inventario. Se lee como una lámina de museo con tinta luminosa de cristal fijada detrás de la interfaz de la máquina que contó la historia por primera vez: los cristales están muriendo, así que elige con cuidado tu próximo comando.