The Expanse representa las interfaces de sus naves como datos de un cian frío que brillan sobre un fondo casi negro. Los puentes de la Rocinante, la MCRN y la UNN parecen el encuentro entre la NASA y un acorazado de la Segunda Guerra Mundial. Bloques transparentes de terminales de cristal flotan en el vacío, repletos de lecturas de línea de comandos, trazados orbitales y tenues cuadrículas de líneas finísimas.
El sistema es funcional y fiel a la física real: domina el cian, con un naranja disciplinado para las alertas y verde para los estados. Las tipografías monoespaciadas de datos transmiten una voz de «ingeniería real»: mucha señal, poco ruido y ningún adorno.